viernes, 28 de febrero de 2020

Los mangos



Conocer al Maestro Tomás fue para mí un gusto enorme. Hacer los comentarios de su primer libro, un gusto doble. Por partida triple, el hacerlo ante la comunidad que lo vio crecer y sobre todo, en el espacio cultural de La Vendedora de Libros. Porque para quienes formamos parte de La Vendedora, es de suma importancia dar a conocer las historias que alimentan y nutren la Historia de nuestro pueblo. 
Estoy segura que fue un sentir generalizado. De los y las que estuvimos ahí, como de las personas que no pudieron acudir. 

“El Maestro y los mangos”: al inicio me pareció un poco extraño el título, poco peculiar para un libro. 
Por casualidad fue la primera anécdota -la cual lleva éste nombre- que leí al abrirlo. Conforme me fui adentrando en su lectura, me resultó lógico y me quedó muy clara la razón de por qué el Maestro Tomás lo eligió para nombrar algo tan significativo, como lo es un primer libro. Es sin duda, de las historias más largas y conmovedoras que forman parte de las dieciocho contenidas. 

"El Maestro y los mangos", guarda en su interior sencillos, divertidos y emotivos relatos con los que reí y me conmoví casi hasta las lágrimas. Son esa mezcla de prolijidad en los detalles de la narración, llaneza en sus palabras y la forma en que rescata el leguaje coloquial de ese entonces, lo que le da a cada uno de ellos un significado muy especial.  
El plus, son los valores que al final de cada historia podemos apreciar y rescatar.

Es un libro corto que da para reflexionar en varios puntos. 
De los principales desde mi perspectiva, es el papel del Maestro en las comunidades, en la vida de las y los estudiantes. Su influencia en cada familia, en el mismo México. 
En la época en la que Tomás se desenvolvía como docente y en la actual. 
¿Qué ha cambiado de la década de los sesenta a este momento en el magisterio? Porque el Maestro Tomás deja ver su gran desempeño no sólo en el aula, su trabajo fue mucho más allá de esas cuatro paredes. 
Otra cosa que me llenó de emoción, fue leer los momentos de su niñez y me sorprendió mucho cuando en su charla nos contó que no había tenido una infancia feliz. 
En su narrativa traté de reconocer cada lugar que describía o mencionada; como la antigua escuela Benito Juárez, que hoy conocemos como Palacio Municipal. Las Barracas o colonia Hidalgo, donde construyó lo que fue su primera casa propia, por mencionar algunos. 

En sus relatos también retrata la vida de su familia y seguramente de otras muchas. Familias numerosas, padres autoritarios, mujeres abnegadas. Así como el rol que cada miembro ocupaba en la cotidianidad. Sus tareas, diversiones, sueños. 
Claramente podemos hacer un comparativo y ver las grandes diferencias con las familias del siglo XXI. 

"El Maestro y los mangos", es un gran y sencillo libro que deberíamos leer quienes vivimos aquí, en Santa Rosalía. En él, algunas personas reconocerán a sus abuelos y abuelas, a amistades de sus padres y madres, a amistades propias. 
En el caso de maestras y maestros, podrán tomar muchas experiencias de Tomás, para hacer mejor su trabajo docente o mejorar su acercamiento con alumnas y alumnos. 

En "El Maestro y los mangos", hay guardados retazos significativos de la historia de nuestra comunidad. 

En este libro, el Maestro Tomás escribe con el corazón parte de las historias que vivió durante su largo andar por el camino del magisterio. Profesión que impartió con profunda y comprometida vocación.


"Maestro es alguien que inspira para la vida". César Bona.


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